¿Qué es la Casita Rural?

La Casita Rural es un proyecto educativo y cultural que tiene como objetivo apoyar a los maestros rurales en la implementación de estrategias efectivas para mejorar la calidad de la educación básica de los niños del campo.

Entendemos la educación básica como el inicio de un proceso de exploración en el cual el niño debe aprender primero el respeto por sí mismo y por los demás -fundamento de la convivencia pacífica en sociedad- y empezar a descubrir las cosas para las que tiene habilidades y lo motivan, pero también aquellas que se le dificultan y que requieren de un mayor esfuerzo y constancia para su aprendizaje.

Mientras los maestros implementan el modelo establecido por el Gobierno Nacional para educación rural, en la Casita nos encargamos de crear espacios alternativos para que los niños se expresen, se tengan confianza y aprendan a trabajar en equipo y con disciplina para superar sus dificultades individuales y las dificultades propias del contexto en el que están creciendo.

¿Por qué trabajamos en educación rural?

Porque creemos que la educación de los niños del campo es el camino más corto para lograr una disminución de la pobreza en la que vive el 44% de los habitantes del área rural dispersa en Colombia (Censo Nacional Agropecuario, 2015).

En el sector rural hay una alta tasa de analfabetismo y de deserción escolar después de la primaria, incluso no todos los niños que asisten a la escuela logran aprender a leer, a escribir, a comprender textos sencillos o a analizar problemas simples, lo cual les limita las posibilidades de continuar con su proceso educativo o de emprender proyectos productivos rentables, y termina por marginarlos de los distintos espacios de participación ciudadana en los que se toman las decisiones que podrían mejorarles las condiciones de vida.

La educación rural se basa en el modelo de Escuela Nueva, en el cual los niños trabajan a su ritmo y en equipos utilizando unas cartillas que han sido diseñadas para el aprendizaje de los contenidos que de acuerdo con su edad deben asimilar. Los maestros, casi siempre uno por escuela, los asisten en su proceso de autoaprendizaje, pero debido a la cantidad de estudiantes (a veces más de treinta), a la diferencia de edades y a las necesidades de cada uno -que pueden ser nutricionales, cognitivas, psicológicas o afectivas-, los maestros no alcanzan a proporcionarles la asistencia requerida.

El modelo de Escuela Nueva ofrece ventajas como la flexibilidad y la diversidad en el salón de clase, la desventaja es que los maestros, además de acompañar a los niños, se tienen que encargar también de coordinar asuntos logísticos relacionados con el restaurante escolar o con el mantenimiento de la infraestructura de la escuela.

¿Cómo funciona la escuela rural?

Antes de entrar a describir nuestra metodología queremos explicar cómo se trabaja en las escuelas rurales para facilitar la ubicación de nuestra intervención en el contexto.

La educación rural se basa en el modelo de Escuela Nueva, en el cual los niños trabajan a su ritmo y en equipos utilizando unas cartillas que han sido diseñadas para el aprendizaje de los contenidos que de acuerdo con su edad deben asimilar. Los maestros –casi siempre uno por escuela- los asisten en su proceso de autoaprendizaje, pero debido a la cantidad -a veces más de treinta-, a la diferencia de edades y a las necesidades de cada uno -que pueden ser nutricionales, cognitivas, psicológicas o incluso afectivas-, los maestros no alcanzan a proporcionarles la asistencia requerida.

El modelo de Escuela Nueva ofrece ventajas como la flexibilidad y la diversidad en el salón de clase, la desventaja es que los maestros no solo se encargan del proceso de aprendizaje de los estudiantes, sino también de coordinar asuntos logísticos relacionados, por ejemplo, con el restaurante escolar o con el mantenimiento de la infraestructura de la escuela (esto incluye la realización de rifas, bazares o el envío de cartas para pedir apoyo). La carga laboral de los maestros es muy pesada y por eso cuando un estudiante tiene dificultades en el aprendizaje no le pueden dedicar mucho tiempo porque estarían dejando de lado al resto.

¿Cómo trabajamos?

Nuestra metodología consiste en la implementación sistemática de programas que nos ayuden a cubrir poco a poco las necesidades que vamos detectando en las escuelas que intervenimos.

Tenemos dos líneas de trabajo, una es la intervención directa en la escuela y la otra es la generación de espacios alternos que complementen la educación de los niños y que sirvan de apoyo a los maestros. Dentro de cada línea vamos desarrollando programas con objetivos específicos y vamos conectando los contenidos durante el proceso. Nuestra intervención requiere continuidad, por eso necesitamos contar con el compromiso y la disposición de los maestros.