Andrés Felipe Murillo

El ángel rockero estaba soñando tranquilo en su casa cuando, de repente, entró un fantasma. El ángel se asustó tanto, que se desmayó y cuando despertó vio que se había rodado por un barranco. Revisó su maleta y en ella encontró unas curitas que servían para desaparecer los aporriones. Las curitas eran mágicas, por eso al día siguiente el ángel no tenía moretones.

Camino a la escuela, el ángel rockero se encontró una serpiente de rayas y se asustó otra vez. Pegó un gritó que alarmó a sus amigos Rick, Cuack y Roqui,  quienes estaban en la escuela jugando un partido. Ellos corrieron en su auxilio, pero cuando llegaron ya la serpiente lo había mordido.

Esta vez el ángel rockero no se desmayó del susto, al contrario, se portó muy valiente mientras sus amigos le sacaban, con un aparato, el veneno del brazo. Como ya estaba fuera de su sueño, no encontró las curitas mágicas para hacer desaparecer los huecos que la serpiente le había hecho con los dientes. Pero sus amigos fueron muy creativos y usaron papel higiénico para vendarle el brazo.

Ya recuperado, el ángel rockero se unió al partido de fútbol y volvió a soñar. Esta vez él y sus amigos, en vez de estar corriendo detrás de un balón, eran una banda de rock que daba conciertos en todos los estadios de la nación.

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